Os quiero hacer participes de una situación que posiblemente os habéis encontrado alguna vez en vuestra vida, o no. Hace unos dos años que me encuentro en situación de desempleo, ya sabéis que hoy en día, tener un trabajo es un bien muy apreciado, después de buscar incesantemente por todas las vías prensa, consultorías, etc. Se me ocurrió acudir a mis conocidos, y buscando en mi agenda personal de contactos, acudí a una Srta. llamada Marga, conocida por muchos de vosotros, y después de exponerle mi situación me brinda la oportunidad de trabajar en su empresa, hasta ahí todo bien, desconocía lo que estaba por venir. Acordamos un sueldo y un horario, y mientras estoy desempeñando mis funciones de administrativa en su empresa, ella sopesa la posibilidad de hacerme un contrato laboral, mientras, van transcurriendo los meses, exactamente desde diciembre de 2010 hasta marzo de 2011. Me tuvo a prueba durante todos estos meses, en los cuales, íbamos adaptándonos a nuestra metodología de trabajo, sabiendo que cuando se toman cañas y se charla de la familia, de los amigos, de las relaciones personales, de todo un poco, no suelen surgir los conflictos de intereses.
Bien, como decía, me tuvo a prueba durante esos meses, en abril de 2011 toma la decisión de contratarme durante seis meses, con un periodo de 15 días de prueba, al cual yo accedí debido a mi situación en esta etapa de mi vida. Firmo el contrato esperando que esas pequeñas asperezas que van surgiendo en el día a día en el terreno laboral, se puedan ir limando con una buena comunicación fluida, efectiva y con la frecuencia necesaria, brindándole en todo momento a mi conocida y después jefa, Srta. Marga, la oportunidad por mi parte de dicha buena comunicación.
Sin desviarme del tema que quiero compartir con vosotros, y como esta vida es un ir y venir de experiencias, comentaros que durante este tiempo, ocurre en mi vida personal una gran desgracia familiar, nos deja mi querida prima Nereida, enferma de cáncer durante 3 años. Esta situación, si alguno la ha vivido, sabrá que no es fácil, y menos reponerse rápidamente de dicha perdida. Así es la vida hay que seguir caminando.
En vista de la situación, poniendo mucho de mi parte y sin mostrar mis sentimientos, ya que, cuando trabajamos nos convertimos en maquinitas o números para los empresarios. Algunos se olvidan, y/o pasan por alto, el dolor ajeno y es intrínseco a nuestra condición de seres humanos, somos personas que cometemos errores, tenemos días buenos y otros regulares, igual que ellos. Bueno que os voy a contar, todos trabajamos.
Los días iban transcurriendo, y con mi compañero de trabajo, se planteaban conversaciones de todo tipo, normales sin ninguna cosa a destacar, más que la que de dicha Srta. Marga había acabado fatal la relación laboral con las empleadas anteriores.
Y al día siguiente, el 11 de julio acudo a mi lugar de trabajo, y cuando termina mi jornada laboral me dirijo a hacer gestiones que me habían encomendado , recibo la llamada telefónica de mi jefa, cual es mi sorpresa , me comunica que rescinde el contrato porque no estoy trabajando a su gusto, que no le iba a quitar trabajo a mi compañero para entregármelo a mí, que le parece más efectivo trabajar con hombres, (menuda discriminación de sexos), mis ojos se abrían a medida de que oía tales palabras, me encontraba caminando por la ciudad, me paré y le respondí: ¿Qué ha pasado? ¿Qué es lo que no te parece bien? ¿Es un motivo económico? Haciéndome cargo de los impagos de los clientes, en definitiva, según mi percepción no tenía motivos, mientras necesito de mis servicios bien, cuando dejo de ser así, "si te he visto no me acuerdo". ¿Habéis vivido algo parecido? Seguro que más de uno de vosotros tiene un respuesta afirmativa y si no es así, ya sabéis espero que os sirva y aprendáis de mi falta de malicia.
Para concluir este relato, y como es mi blog y escribo lo que me viene en gana, y por supuesto sin ánimo de dañar la sensibilidad de ninguno de vosotros que leéis mi blog, comentaros que las mujeres que desprecian a las mujeres, según mi parecer son las que no tienen amigas, ni lo sabrán nunca. Las que desconocen lo que es tener la mano de una mujer a su lado. No pretendo más que sepáis que si nosotras las mujeres nos unimos como los hombres hacen entre ellos podríamos mejorar este mundo tan competitivo, y así tal vez podamos construir un mundo mejor. Todos debemos poner de nuestra parte y crear conciencia a los que todavía no la tienen.
En definitiva, una pequeña parte de mi vida que he querido compartir con vosotros. Continuará......(ver capitulo septimo)
